miércoles, 10 de octubre de 2018

Editorial 07

Cobertura educativa de los teléfonos móviles: ¿se cuelan en la escuela?

Hace años, no muchos, desde que se generalizó masivamente el uso de los teléfonos móviles, comenzaron a surgir diferentes posiciones y pareceres en torno a la forma de utilizarlos, se defendían sus ventajas y el innegable avance en la intercomunicación personal al mismo tiempo que se alertaba sobre el uso abusivo y la excesiva dependencia de los que se han convertido en nuestros nuevos apéndices.
No hay un ámbito de nuestras vidas en el que no esté implantado su uso; sea para comprar o vender, consultar fechas, lugares, hechos, agendas y museos de todo el mundo, pedir cita médica, realizar gestiones bancarias o firmar nuestra declaración anual de renta…todo esto es una muestra de lo que realizamos con nuestras pequeñas prolongaciones digitales.
En el mundo de la educación, en todos sus niveles, el impacto es extraordinario, pues su uso por parte de la población infantil y juvenil está alcanzando cotas muy elevadas. El siguiente párrafo corresponde al informe del INE (Instituto nacional de estadística) de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares. Año 2017.
La proporción de uso de tecnologías de información por la población infantil (de 10 a 15 años) es, en general, muy elevada. Así, el uso de ordenador entre los menores está muy extendido (92,4%), y más aún el uso de Internet (95,1%). Como en 2016, el número de menores usuarios de Internet supera al de ordenador. Por sexo, las diferencias son poco significativas. Por edades, los resultados sugieren que el uso de ordenador e Internet es una práctica mayoritaria en edades anteriores a 10 años. Por su parte, la disposición de teléfono móvil se incrementa significativamente a partir de los 10 años, hasta alcanzar el 94,0% en la población de 15 años.

La prohibición de móviles en las escuelas de nuestro país vecino, Francia, nos ha sorprendido y ha calado en nuestra sociedad. La noticia ha suscitado el interés de familias, jóvenes y docentes que están al tanto y viven día a día la realidad de las aulas en las que los teléfonos móviles laten y suenan junto a cada alumno y alumna  como una presencia viva que gestiona, desarrolla y pone en circulación, o mejor sería decir en  red, sentimientos y deseos no siempre edificantes. Gran parte del profesorado anhela encauzar esa pasmosa habilidad digital de un alumnado nativo en las tecnologías de la información y comunicación (TIC) hacia la construcción del propio aprendizaje, pero este enunciado precisa de un desarrollo complejo y cabe preguntarse si las políticas educativas van por este camino.
Pocos días después de publicarse esta noticia, la ministra de Educación, Isabel Celáa, anunció que el gobierno de España estudiaría la conveniencia de una medida similar en nuestro país, si bien reconoció que había  un alto grado de controversia en torno a la conveniencia de prohibir los móviles en las escuelas.

Desde estas páginas queremos iniciar el curso promoviendo diálogos  sobre un tema que afecta muy profundamente a la educación como es el uso de móviles.
Por un lado, dan acceso a multitud de información y aplicaciones que permiten mejorar las metodologías y adaptarlas a la realidad social, a la vez que las hacen más cercanas y motivadoras para el alumnado y ayudan a un aprendizaje más personalizado. A esto se puede añadir el fomento de un uso responsable de estos dispositivos desde el aula y, por ende, una mejor preparación de los estudiantes para desarrollarse como seres humanos en la sociedad en la que están inmersos.
Por otro lado, factores como la distracción que causan en las clases, los casos de ciberacoso relacionados con su mal uso, el desconocimiento sobre la inseguridad de redes sociales y foros en los que perfiles criminales cibernéticos campan a sus anchas, el fomento del sedentarismo o la definición de estatus sociales dentro del aula, desaconsejan su utilización, no solo en los centros educativos, sino por parte de los niños y adolescentes en general.

Desde Educan 2.0 no tenemos duda: dado que la tecnología móvil, que ha llegado a nuestras vidas para quedarse por mucho tiempo, se ha colado en la escuela, planteamos reflexionar juntos sobre los pros y los contras de su utilización, al tiempo que vamos regulando y si, procede, acotando o prohibiendo. Y puesto que el uso del móvil es generalizado en todas las edades, todo el mundo tiene sus propias experiencias y cada cual lo utiliza a su manera, según le interesa en cada momento, os proponemos reflexionar y compartir experiencias y puntos de vista sobre cuestiones como, por ejemplo:
- Las posibilidades didácticas de los dispositivos de audio, vídeo y fotografía incorporados al móvil.
- Las ventajas y los inconvenientes de disponer en un solo dispositivo de herramientas de uso común como agendas, diccionarios, calculadoras, mapas, enciclopedias digitales, traductores, asistentes matemáticos, etc.
- La oportunidad de poder consultar información textual y gráfica a través de internet en clase y en casa.
- La utilidad de incorporar realidades virtuales, simulaciones y aplicaciones didácticas específicas por áreas y materias al proceso de enseñanza y aprendizaje.
- Los pros y los contras de utilizar el móvil para facilitar el aprendizaje colaborativo en el aula, y el intercambio de experiencias y la realización de proyectos conjuntos entre centros de distintas realidades geográficas o socioculturales.
- La necesidad de huir de la improvisación, incorporando a las programaciones de las asignaturas y a la programación general del centro las actividades con móvil, describiendo sus aportaciones al proceso de enseñanza-aprendizaje y a la formación del alumnado en el uso crítico y responsable de esa tecnología.

Pero, ¿mejora sustantivamente el aprendizaje en edad escolar el uso de Internet y las TIC en general? ¿Están relacionados los teléfonos móviles con los episodios de acoso escolar? ¿La edad condiciona la forma de uso de móviles? ¿Sería adecuado privar al alumnado de los niveles superiores del uso de una herramienta que utiliza a diario en su vida cotidiana y que tiene un gran potencial formativo, comunicativo y de acceso al conocimiento? ¿Es realmente un recurso interesante para el alumnado de los cursos más bajos? ¿Sería adecuado privar al profesorado de ese recurso didáctico? ¿Y al resto de la comunidad educativa? ¿Cómo valoramos que padres y madres se valgan del móvil para contactar con el profesor/tutor o consultar la plataforma educativa del centro? ¿O el hecho de que, por iniciativa propia, decidan crear el “grupo de whatsapp de padres y madres de clase” para intercambiar información y comunicarse? ¿De qué forma se relacionan nuestras hijas e hijos con sus móviles y con Internet? ¿Se comparte en la familia la información que proporciona Internet o las aplicaciones para móviles? ¿No sería lo más conveniente facilitar el acceso a las tecnologías móviles, regulando su uso en función de ventajas, inconvenientes y el nivel educativo para evitar efectos no deseados?

Las aportaciones sobre estos interrogantes u otros que puedan plantearse seguro que motivarán nuestro ánimo de participar activamente en el apasionante mundo de la educación y el de nuestros lectores a colaborar en este intenso y actual debate. ¡Feliz curso!

miércoles, 3 de octubre de 2018

Revista educativa digital Educan2.0. Nº 6 (resumen)

Allá por septiembre de 2017, hace un año, con el inicio del curso pasado, comenzó su andadura la sexta edición de la revista educativa digital EduCan2.0. Un número que, como es costumbre, se presentaba con un editorial cuya temática en ese caso fue la formación permanente del profesorado y una reflexión sobre si realmente se traduce en una mejora de la práctica docente, de la organización de los centros educativos y del rendimiento y éxito escolar del alumnado.
Meses después, en junio, a la conclusión del curso, y casi 30 artículos después, cerramos esa edición de EduCan2.0. Hoy traemos este índice de ese sexto número como preludio a la inauguración de la séptima edición de esta revista educativa que, de nuevo en octubre, verá su nacimiento con un nuevo editorial.
Todo un logro alcanzar siete añs sde este proyecto, algo que habría sido imposible conseguir sin los colaboradores que nos han dejado sus opiniones, han respondido a nuestros cuestionarios o nos han descrito sus vivencias y experiencias educativas. A todos ellos y a cuantos nos leéis os animamos de nuevo a enviarnos más colaboraciones para este nuevo número de EduCan2.0.

Aquí puedes encontrar los contenidos que han ido apareciendo en el número 6 de la Revista educativa digital EduCan2.0, desde septiembre de 2017 a junio de 2018. Sólo tienes que pinchar sobre los enlaces para ampliarlos.

jueves, 28 de junio de 2018

El dibujo de la familia. La alegría y la felicidad dentro de las emociones positivas (2), por Aureliano Sáinz

El dibujo de la familia. alegría y la felicidad dentro las emociones positivas (2), por Aureliano Sáinz Martín, Catedrático de Didáctica de la Expresión Plástica del Departamento de Educación Artística y Corporal en la Faculdad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba.

Hay un libro de pensamientos por el que siento una especial predilección: se trata de Aflorismos (neologismo que parte del verbo ‘florecer’) del eminente psiquiatra Carlos Castilla del Pino y que vio la luz una vez fallecido. Se trata de una recopilación de 844 aforismos, o breves reflexiones sobre la vida y el ser humano, que se inicia con uno referido a la idea de felicidad. Dice así: “La felicidad -ya me entienden- no se la encuentra; se construye”.
Estoy completamente de acuerdo con esta breve sentencia, que el autor acota con un “ya me entienden” de complicidad con el lector, en el sentido de que la idea que tenemos de felicidad es el estado de mayor gozo y plenitud que en el fondo todos quisiéramos alcanzar, pero que hay que trabajar duramente para lograr esos trozos de goce que podemos lograr en la vida.
Sin embargo, hay una objeción que quisiera apuntar a este pensamiento. La idea central del mismo viene referida a la persona ya formada, puesto que, por ejemplo, la infancia es el período en el que la felicidad es algo que se recibe, ya que los niños ‘la encuentran’ en el entorno que les rodea, especialmente, de sus padres, que son los que deben con sus atenciones, cuidados y manifestaciones de amor facilitarles la consolidación de este sentimiento, que ellos devolverán con otras expresiones de cariño.
Sobre la felicidad
Sobre este sentimiento tan amplio y complejo han hablado (y escrito), especialmente los filósofos, puesto que se puede reflexionar profundizando en el significado del mismo; no obstante, como sabemos, resulta muy difícil permanecer en un estado habitual de felicidad (si es que se logra), ya que hay múltiples motivos para que pronto se escape y volvamos otra vez a su búsqueda.
Recordemos que fue el filósofo griego Epicuro el primero que se planteó que el objetivo fundamental de la filosofía era el modo de lograr una vida dichosa. Desde entonces, ha habido otros que se han acercado a la comprensión del concepto de felicidad. No quisiera extenderme, pero para quienes estuvieran interesados en profundizar sobre la idea de felicidad les recomendaría algunas lecturas: El contenido de la felicidad de Fernando Savater; La historia más bella de la felicidad del filósofo francés André Comte-Sponville o El niño feliz. Su clave psicológica, de la estadounidense Dorothy Corkille Briggs. 
Sobre la alegría
También todos sabemos qué es la alegría, pues esta emoción sí nos acompaña en bastantes momentos de la vida. Lo cierto es que el sentimiento de felicidad, como estado de fondo, y la alegría, como emoción que experimentamos en diversas ocasiones, se encuentran ambos estrechamente ligados. Por otro lado, y a pesar de que esta emoción básica la sienten y comprenden niños y niñas desde su más tierna infancia, resulta que no ha sido abordada por los psicólogos con la asiduidad que cabría esperar.
Recordemos que ya el propio Charles Darwin, en algunos de sus primeros estudios, manifestaba que la alegría es una emoción básica de carácter innato y con rango universal, dado que al nacer los niños manifiestan estados de proto-alegría, aunque será alrededor de los tres meses cuando la experimenten con cierta nitidez.
Como obra recomendable para el conocimiento riguroso de la alegría volvería a citar Emociones positivas, obra a la que ya aludí en el artículo anterior, y que, coordinada por el psicólogo Enrique G. Fernández-Abascal, aborda la parte más grata del ámbito emocional humano.
El estudio de la alegría y la felicidad a través de los dibujos
Dentro del dibujo de la familia, como medio de investigación de las emociones infantiles, resulta relativamente fácil seleccionar algunos dibujos que nos sirvan para analizar la alegría y la felicidad, pues la mayor parte de niños y niñas viven dichosos en sus hogares, dado que, tal como apunté anteriormente, son receptores de la felicidad que buscan transmitirles sus progenitores, dado que uno de los objetivos de madres y padres es que sus hijos sean lo más dichosos posible.
Como son diversas las formas gráficas con las que los escolares manifiestan la alegría y la felicidad, para este trabajo he seleccionado seis dibujos que hablan de la alegría (del 1 al 6) y cuatro de la felicidad (del 7 al 10), de modo que veamos cómo las expresan los escolares desde edades tempranas, y que se encuentran en Educación Infantil, hasta aquellos que acaban en Educación Primaria.

Dibujo 1. El signo universal de la alegría se manifiesta en el rostro a través de la sonrisa. Este gesto tan sencillo es conocido intuitivamente por los propios bebés que distinguen entre una mirada sonriente que se les dirige hacia su cara de otra seria o triste. Lógicamente, niños y niñas de cualquier parte del mundo expresan la alegría a través de un sencillo trazo de los labios o la boca con una línea curvada hacia arriba o, como es el caso de esta niña de 5 años, con esa especia de media luna que inserta en los rostros de todos los miembros de su familia. Y para que no quede duda de la confianza y la autoestima que ella siente, a cada uno de ellos le dibuja una corona, expresando de este modo el entusiasmo que manifiesta por su familia.

Dibujo 2. Hemos de tener en cuenta que la alegría y la tristeza son como las dos caras de una misma moneda: no hay alegría si no se ha conocido el dolor y la pena. De este modo, la salida de un problema, de una enfermedad o de una situación difícil, supone un alivio y la aparición de una alegría que embarga al haber superado el estado anterior. Es lo que manifiesta este niño de 5 años que ha dibujado a todos los miembros de su familia bailando. Al preguntarle las razones de por qué los trazaba así, la respuesta fue muy clara: su mamá había superado un cáncer, lo que era motivo para que los cuatro se sintieran muy alegres, tal como ahora acontecía en la casa.

Dibujo 3. Dentro del mundo de los colores, hay algunos, como son el negro y los tonos oscuros, que nos provocan una sensación de pesar, pena y de tristeza; de ahí que cuando fallece un familiar, tradicionalmente, la gente se vista de luto, es decir, de negro. En sentido contrario, los colores vivos y luminosos connotan un estado eufórico y de alegría. Este criterio es el utilizado por María, una niña de 6 años, para representar a su familia, puesto que la abundancia y diversidad de colores, junto a los cicloides y corazones que adornan la escena, son una clara expresión de la alegría que siente al evocar a su familia.

Dibujo 4. Al plantear en la clase la realización del dibujo de la familia, hay escolares que se acuerdan de los momentos dichosos que han vivido con sus padres. Eso da lugar a que en ocasiones representen a los miembros realizando alguna actividad que les ha hecho felices. Así, el dibujo que mostramos de Julia, una niña de 7 años, nos sirve de ejemplo de lo indicado: se representa junto a sus padres y a su hermana pequeña en una excursión por el campo, pues, tal como nos manifestaba la propia niña, es una de las aficiones familiares que a ella le encanta realizar.

Dibujo 5. Haciendo memoria, podemos recordar los momentos dichosos que encontramos a lo largo de nuestra vida. Uno que suele ser compartido por todos es el encuentro con alguna persona a la que queremos y esperamos impaciente verla llegar. En el ámbito cotidiano puede ser la llegada a casa del padre o de la madre cuando se ha ausentado cierto tiempo. Es lo que expresa gráficamente esta niña de 9 años que dibuja a su padre portando una cartera y entrando por la puerta. Las sonrisas y los brazos dirigidos hacia él son claras expresiones de la alegría que manifiestan tanto la niña como su hermano ante la presencia de un personaje muy querido.

Dibujo 6. La alegría y el humor se dan la mano. Cuando nos encontramos alegres, se bajan las barreras, se acortan los prejuicios y nos expresamos de un modo mucho más abierto, espontáneo y sincero. Nacen las bromas, los chistes, los comentarios jocosos… También, gráficamente el sentido del humor se da en el seno de algunas familias, como la que nos muestra la autora del trabajo anterior, que ha acudido a una escena de cómic para dibujarse con su perro que se le escapa, mientras sus padres miran hacia un lado, al tiempo su hermana le guiña el ojo y su “cuñao” contempla la escena un tanto asombrado.

Dibujo 7. Es muy difícil separar en los niños los sentimientos de amor y felicidad de la emoción de la alegría, pues los tres se hayan estrechamente unidos en las primeras edades del ser humano. Es por ello que hablar de felicidad a través del dibujo hay que considerarlo con cierta precaución, pues, tal como se ha apuntado, es un sentimiento profundo complicado de expresarlo gráficamente. De todos modos, hay manifestaciones gráficas que nos invitan a pensar en la felicidad de los pequeños, como es el caso de Nico, un niño de 4 años, dado que a los rostros alegres de los miembros de la familia se unen los brazos hacia lo alto como manifestación de la felicidad que desea plasmar en ellos.

Dibujo 8. Vemos que en este dibujo de una niña de 5 años vuelve a manifestarse la expresión de felicidad con los brazos hacia lo alto, al tiempo que la pequeña autora incorpora un símbolo de manifestación gozosa como es el arcoíris. Este símbolo que suelen incorporar algunos escolares no es producto de un aprendizaje, caso del corazón, sino que los plasman de forma natural y espontánea. Por otro lado, la forma de trazar este elemento celeste es cerrándose sobre toda la familia, como signo de unidad y protección de todos los miembros.

Dibujo 9. A medida que se crece, los sentimientos y emociones se van haciendo más complejos, manteniendo un cierto paralelismo con los avances en los procesos cognitivos de los escolares. Sentimientos positivos y negativos empiezan a entrelazarse formando una compleja y tupida red, lo que nos lleva a pensar que la felicidad también se construye con la superación de los sentimientos negativos que también portamos. Esta es la razón por la que muestre el dibujo de una niña de 7 años, quien, al pedir en la clase que dibujaran a la familia, nos entregó esta escena en la que representa, en primer lugar, a su hermano pequeño y, después, a ella misma, de modo que lo protege cariñosamente, superando ciertos celos que se suelen dar de modo natural entre los hermanos.

Dibujo 10. Tal como se ha apuntado, los sentimientos y emociones no se dan de manera aislada, ya que conforman una especie de red emocional inserta en los seres humanos. Uno de los sentimientos positivos, muy conectado con el de la felicidad, es el de pertenencia, es decir, saber que se forma parte de un grupo o de una colectividad con fuertes raíces. Es lo que manifiesta esta niña de 8 años, que al dibujar a la familia ha incorporado no solo a su hermana y a sus padres, sino también a las generaciones precedentes, caso de su abuelo y abuelas. Como detalle, la pequeña no olvida de poner encima de un mueble un cuadro con una foto de su abuelo materno que había fallecido, completando de este modo ese grupo familiar que arropa simbólica y emocionalmente a la autora.

Para cerrar esta segunda entrega del estudio del desarrollo a través del dibujo de la familia, quisiera indicar que son muchas las emociones y sentimientos positivos que configuran al ser humano. En la tercera entrega cerraremos hablando de la autoestima, la confianza, la seguridad, la identidad de género y la creatividad, que son componentes esenciales para construir una personalidad sólida.

martes, 19 de junio de 2018

Dejad de tratarlos como niños, por Pablo Poo Gallardo

Dejad de tratarlos como niños, por Pablo Poo Gallardo, profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Padre Poveda de Guadix.

Hoy he confundido el examen de selectividad de Fundamentos del Arte con uno de Primaria. Y no me refiero a la imagen de Disney que aparecía, el Pato Donald forma parte de la historia del arte tanto como el toro Farnesio o la Loba Capitolina, sino a la manera en que estaba construida la pregunta.
Rezaba así:
3. Observe las siguientes imágenes y complete en los párrafos correspondientes las palabras que faltan: (2 puntos máximo):
3B. El personaje de la imagen es _______ creado por ________, productor, director y una de las figuras más relevante del cine de ___________ infantil. Fue fundador de la factoría __________.

En la imagen 3B, como no podía ser de otra manera, aparecía el Pato Donald en una simpática y tierna pose (y “cómplice”, en caso de que fuera, en lugar de profesor, redactor del HOLA).
Gran parte de los que nos dedicamos a la enseñanza asistimos impotentes, cada curso académico, a una bajada progresiva del nivel de conocimientos y exigencia que les pedimos a nuestros alumnos. La ley educativa, esa que redactan los que no han pisado un aula en su vida, nos ata las manos y nos obliga a vivir a la deriva de las ocurrencias políticas de turno.
La paradoja, que comentaba ayer, precisamente, en clase con mis alumnos, es brutal: se baja el nivel de conocimientos como técnica burda, pero efectiva, para acabar con el fracaso escolar. Se eleva el peso que, en la evaluación, tiene todo aquello que no sea un examen (entregas, lecturas, etc…). Como cada vez se exige menos, el alumnado cada vez es más vago, luego no entrega, como debiera, esas entregas y lecturas que sustituyen al antiguo peso que tenían los exámenes.
¿Conclusión? Caen en la propia trampa del desmantelamiento del nivel académico en España: cada vez saben menos porque los currículos cada curso exigen menos contenidos. Como están acostumbrados a pasar de curso haciendo lo mínimo posible, dejan de esforzarse en esas entregas, lecturas o como lo quieras llamar que, a la postre, son las que salvan la baja nota de los exámenes.
Obviamente, en esto, los profesores tenemos mucha culpa. Lástima que no demasiados lectores hayan llegado hasta estas líneas y estén ya afilando sus cuchillos en los comentarios de las redes sociales. La ley te impone las cartas de juego. Pero eres tú, como docente, quien decide cómo jugarlas.
Claro que, a la postre, el alumno no tiene de tonto un pelo. Sabe que para contestar a esa pregunta 3 no hay que matarse a estudiar. Muchas veces comparo a mis alumnos con Ferraris. Les digo que lo que el sistema educativo hace con ellos es como comprarse el último y más potente modelo de Ferrari para ir, exclusivamente, a hacer la compra al hipermercado de las afueras. Ese coche puede dar mucho más de sí. Mis alumnos pueden dar mucho más de sí. Ese motor, de no usarlo correctamente, de no hacerlo trabajar al régimen adecuado de revoluciones, se va a gripar.
En cierta manera, no puedo dejar de ver esto como una estafa a la juventud, que sale de nuestras aulas con un nivel, no solo ya formativo en lo académico, sino también en lo personal: asunción de responsabilidades, aceptación de normas de convivencia… que deja mucho que desear.
Muchos de mis alumnos, como esos Ferraris, entran en Bachillerato gripados, y solo tenemos dos años para ponerlos al día. O teníamos, porque viendo cómo se preguntan ya las cosas en selectividad, cualquier cosa te puedes esperar.

jueves, 31 de mayo de 2018

Dando pasitos hacia la igualdad, por Inma Ruiz Arana

Dando pasitos hacia la igualdad, por Inma Ruiz Arana, maestra de Pedagogía Terapéutica en el IES Cumbres Altas de Nueva Carteya.

Metidos de lleno en el mes de mayo escolar, el curso se va acabando y en él se acumulan los exámenes, las reuniones y burocracias correspondientes. Me pidieron que recopilase fotos para la revista de este curso en el I.E.S Cumbres Altas de Nueva Carteya, imágenes sobre las actuaciones del Plan de Igualdad en nuestro instituto en este curso 2017/18. Pero he querido dar un paso más allá escribiendo este artículo.
Cuando apareces por un instituto pequeño y vienes para quedarte un tiempo indeterminado, te acaban tocando coordinaciones, planes y proyectos de obligado cumplimiento en nuestros I.E.S, responsabilidades varias para que el centro funcione, y hay que repartirse el trabajo de manera cooperativa.
En mis inicios no sabía mucho sobre coeducación, había participado en dichas actividades en mis anteriores destinos, celebraciones muy puntuales en torno al 25 de noviembre y 8 de marzo. Pero mis conocimientos sobre igualdad eran los lógicos que toda persona conoce por cultura general. Me cuestioné: ¿qué era la igualdad?, ¿cómo abordarla?, ¿qué lenguaje oral y escrito era el más apropiado?, ¿qué hacer?, ¿dónde o cómo formarme?, ¿qué entidades podían ayudarnos con los costes del material o los talleres?...
Todas estas preguntas perseguían un objetivo claro, trabajar la coeducación desde un punto de vista practico y dinámico, no ceñirnos sólo al material de las tutorías, “cuatro vídeos y varias charlas en las que los alumnos estuviesen de cuerpo presente y mente ausente, porque no llegásemos conectar con sus intereses”.
Aunque los pasos son pequeños y casi invisibles en el tema de la igualdad, ya han transcurrido varios años desde que se instauró El I Plan de Igualdad entre Hombres y Mujeres en Educación, aprobado por Acuerdo de Consejo de Gobierno de 2 de noviembre de 2005 de la Junta de Andalucía y que caducó en febrero del año 2016. Este primer plan hacía hincapié en la necesidad de igualar los derechos entre hombres y mujeres, condenar la violencia de género, cambiar actitudes teórico-prácticas de nuestra educación tradicionalmente machista...
El II Plan Estratégico de Igualdad de Género en Educación apareció en el año 2016 y estará vigente hasta el 2021. Mantiene los principios enumerados antes, pero nos pide un cambio real: Condenar la violencia de género (usar mecanismos de denuncia), utilizar un lenguaje coeducativo, visibilizar la importancia de la mujer, su valía individual más allá del derecho normativo que habla de igualdad, facilitando su acceso a los cargos directivos o de relevancia, visibilizar a las profesionales competentes, facilitando y/o conciliando su vida laboral, personal y/o familiar. En definitiva, reconocer la importancia de la mujer trabajadora en todas las escalas sociales. Integrar en nuestras escuelas e institutos la diversidad social, las diferentes personas que eligen su género, afectivo y sexual, de manera que los colectivos L.G.T.B.I. ( Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales), encuentren su lugar y no sean marginadas en ningún aspecto de tu desarrollo personal. Por último, aceptar que la sociedad cambia, las familias son cada vez más diversas, las separaciones, divorcios de las parejas, la movilidad geográfica, las nuevas familias que surgen  con el tiempo, sus elecciones personales de amor y desamor, marcan las peculiaridades afectivas de todos los integrantes de un grupo familiar.
Mi meta era y es, trabajar poco a poco los puntos enumerados antes, pero que este plan de igualdad fuese a la vez dinámico, entretenido y  participativo, por ello preferentemente optamos por talleres donde el alumnado no fuese seres pasivos que celebran las onomásticas que marca la ley con las actividades de siempre, ”carteles, dibujos y charlas poco interesantes"; caminamos un poco más allá. En los talleres de este curso se han trabajado con el alumnado todas las efemérides que marca el Plan de Igualdad. 
En este tiempo, como responsable de igualdad, veo cierta evolución en el pensamiento de los chicos/as cuando van subiendo de cursos; tienen claro qué es la violencia de género a nivel teórico, cómo es la escala de agresividad, que casi siempre comienza en el hogar, en su entorno, entre sus iguales; que existen números de ayuda como el 016, que es gratuito y que no aparece en la factura telefónica, pero sí hay que borrar manualmente de tu móvil del listado de llamadas.
Nuestros chicos/as están cada vez más enganchados/as al móvil, a las redes sociales y las nuevas tecnologías. El aspecto positivo es que pueden acceder a más lugares donde informarse o denunciar. Aunque aun no son plenamente conscientes de que la información que cuelgan en la red es siempre pública y por ello hay que preveer las consecuencias de las imágenes que se comparten, de los comentarios que se escriben en las distintas redes.
Nuestro alumnado es más consciente de sus deseos sexuales, de sus amistades y primeros noviazgos, tóxicos o sanos, primeros amores y experiencias que no serán las últimas, dada su edad. Aunque debemos mejorar mucho, muchísimo su lenguaje espontáneo, naturalmente ofensivo con todo aquel ser vivo que se salga de su convencional heterosexualidad; eliminar esos tópicos-típicos que mencionan a la familia en su vertiente más despectiva.
Podemos entre todos/as reflexionar, hacer nuestra la sílaba NO; es una palabra con pleno sentido... ¡NO!.¡DICHO POR UN CHICO/A, POR UN HOMBRE O MUJER!... ¡NO!, no puede invitar a la duda. ¡NO! es una respuesta innegociable. Cuando NO se quiere mantener sexo, o seguir con una relación afectiva, o de pareja, o de una noche, o no se desea hacer algo, hay que aceptar y respetar. No nos refugiemos en grupos de varias personas, porque entre todos esos cobardes que se apoyan entre sí, cada hecho intimidatorio que cometan es delictivo y tarde o temprano tendrá unas consecuencias legales.
El pueblo es sabio, vosotros/as sois las nuevas generaciones, demos pasos hacia una sociedad más civilizada, donde las leyes ideadas por la justicia humana no tengan dobles lecturas, donde sus conclusiones judiciales, con sus fallos y aciertos en su aplicación, sean revisadas y mejoren o cambien El caso de la manada, su escasa pena de cárcel tiene sus aspectos constructivos: ha movilizado a la gente para que se manifieste y solidarice con sus víctimas.
Tengo la esperanza puesta en vuestras acciones coeducativas, independientemente de vuestro sexo y género elegido, donde ya sois seres sociales capaces de distinguir lo que está bien de lo que está mal, en eso consiste la verdadera igualdad.

jueves, 24 de mayo de 2018

El dibujo de la familia. Una nueva mirada hacia las emociones infantiles (1), por Aureliano Sáinz

El dibujo de la familia.  Una nueva mirada hacia las emociones infantiles (1), por Aureliano Sáinz Martín, Catedrático de Didáctica de la Expresión Plástica del Departamento de Educación Artística y Corporal en la Faculdad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba.

En el campo educativo ha empezado, por fin, a adquirir relevancia el estudio de las emociones, ya que se considera que educar no solo se trata de formar en procesos cognitivos, pues dejar de lado el conocimiento de las emociones y sentimientos de los seres humanos es un gran error, al no ser posible comprenderlos en su plenitud sin entrar en los componentes afectivos.
Por mi parte, esto lo tuve bastante claro desde hacía tiempo, pues cuando me inicié en la docencia universitaria (procediendo del campo de la arquitectura), cayeron en mis manos libros de grandes autores que habían investigado en el dibujo de los escolares y en los que se apreciaba claramente cómo plasmaban sus propias emociones.
Aquí, quisiera citar a dos grandes pioneros: el filósofo francés Georges-Henri Luquet que en 1927 publicó un brillante libro, traducido al español con el título de El dibujo infantil, y que aún hoy es referencia de todos los estudiosos del dibujo de niños y niñas. Otro autor imposible de obviar es el psicólogo estadounidense Viktor Lowenfeld, de origen austríaco, que en 1947 nos legó, posteriormente traducido al castellano, Desarrollo de la capacidad creadora, libro que supuso una verdadera revolución en la pedagogía de la educación artística.
Tras esos dos autores que he citado, y que en clase suelo equipararlos a Piaget y a Vygotski para que el alumnado entienda la relevancia que tienen, han sido numerosos los que han investigado y publicado dentro de este campo del dibujo infantil, tema que considero verdaderamente apasionante, especialmente porque es un lenguaje a través del cual los escolares nos dan a conocer visualmente no solo sus conceptos referidos a la temática propuesta sino, también, y con toda sinceridad, las emociones que proyectan sobre la escena y los personajes que han trazado.
Una vez realizado este breve preámbulo sobre el dibujo del escolar y su relación con el mundo de las emociones, quisiera apuntar que recientemente se me invitó en la Facultad de Ciencias de la Educación de Córdoba, donde desarrollo mi trabajo docente, a impartir una conferencia sobre el estudio de las emociones a través del dibujo. La titulé El dibujo de la familia. Una nueva mirada hacia las emociones infantiles. Con ella pretendía dar a conocer cómo niños y niñas expresan sus emociones positivas a través de la representación gráfica de la familia.
Digo positivas, puesto que en el ser humano conviven con las emociones negativas que todos portamos, en mayor o menor medida. Me centré voluntariamente en este lado de los afectos, puesto que propuse nueve modalidades de las emociones positivas, explicadas con 42 dibujos que seleccioné para que los asistentes a la conferencia pudieran ver de manera real cómo los escolares plasmaban sus emociones.
Puesto que la traslación de hora y media comentando los dibujos, evidentemente, se hace muy extensa en texto escrito, he planteado para la revista Educan2.0 ‘traducir’ esta experiencia a las páginas digitales, de modo que se puedan conocer esas emociones en distintas entregas.
Quisiera apuntar que, como todos sabemos, el ser humano nace con unos sentimientos básicos o proto-sentimientos, tal como los denomina Carlos Castilla del Pino, brillante psiquiatra, en su obra Teoría de los sentimientos, y que esos sentimientos iniciales se van ampliando y complejizando a medida que se va creciendo. Es por ello que conviene abordar el desarrollo de los sentimientos y las emociones de los escolares de una manera evolutiva, de modo que se responda al enriquecimiento que se adquiere a partir de las nuevas experiencias humanas.
Esto nos lleva a plantear el estudio de las emociones de forma separada, puesto que considero adecuado que conozcamos algunas de las modalidades que he descrito y cómo son expresadas por los escolares desde las edades en las que empiezan a realizar los primeros dibujos figurativos, es decir a los 4 años, hasta los 12 o 13 años, una vez que han finalizado la Educación Primaria.

El amor y sus representaciones
Uno de los sentimientos básicos del ser humano es el amor: sentirse querido, saber que uno ha venido a este mundo con el amor de los padres que a uno le quieren, simplemente por ser su hijo, es condición básica para caminar por la vida con una base de confianza y seguridad en este intrincado camino. Pero ese amor que inicialmente se recibe, paso a paso, empieza a madurar para llegar a entender que uno también es sujeto activo de amor hacia los otros, al tiempo que se comprende que dos personas pueden quererse porque están enamoradas.
La bibliografía sobre el amor es amplia, pero para aquellos docentes que estuvieran interesados en profundizar en este tema desde el punto de vista psicológico, yo les recomendaría la lectura de Emociones positivas, un excelente libro colectivo de distintos psicólogos y que coordina Enrique G. Fernández Abascal.
Y para que comprendamos cómo los escolares expresan su idea del amor en el seno de la familia, he seleccionado ocho dibujos que van de los 4 a los 11 años, y que comentaré brevemente para no extenderme en demasía. De este modo, podemos aproximarnos y conocer las emociones infantiles a partir de sus lenguajes gráficos.

Dibujo 1. Realizado por un niño de 4 años. Al pedir en la clase que dibujaran a la familia, el pequeño nos entregó este trabajo, en el que le vemos con su padre y su madre. El cielo está cubierto de nubes y de corazones, puesto que sabe que el corazón representa el amor. Por otro lado, el que la casa, símbolo del hogar, y un árbol cierren el conjunto expresa que se siente protegido y arropado en su familia. Cabe apuntar que a esta edad los pequeños entienden el amor como una cosa; ellos todavía no saben lo que son las emociones.

Dibujo 2. Carlos también tiene 4 años y está aprendiendo a escribir, de lo que se siente muy orgulloso. Él también acude a los corazones para comunicarnos que en su familia se quieren mucho. Pero al igual que en el caso anterior, los corazones llenan el cielo, pues son entes que no pesan como las nubes y las estrellas. Cabe indicar que a estas edades tempranas suelen confundir el trazado del corazón con la letra B mayúscula, tal como se aprecia en el dibujo. Que él y sus padres se encuentren en lo alto de un montículo es signo de seguridad y autoestima.
 
Dibujo 3. Aun siendo el corazón el símbolo del amor por excelencia, niños y niñas adoptan otros que también les sirven para expresar este sentimiento básico. Así el arcoíris se muestra frecuentemente en las edades tempranas. Lo curioso es que este otro símbolo aparece en los dibujos de los escolarea por iniciativa propia. Es lo que sucede con este dibujo de un niño de 5 años, que acude a este símbolo que, por otro lado, connota protección, ya que acoge dentro de él a todos los miembros de la familia.
 
Dibujo 4. Tempranamente, las niñas suelen incorporar otros elementos que refuerzan la idea de amor y, curiosamente, lo suelen hacer con las componentes femeninas de la familia. Es lo que hace esta niña de 5 años que, inicialmente, representa a su madre de gran tamaño, al tiempo que le coloca una corona, como signo de amor y admiración hacia ella. A continuación, se dibuja a sí misma, también con una corona similar. Después, la figura de su hermano, que porta una gran cometa con un corazón, y la de su padre, aunque ellos no aparecen coronados.
 
Dibujo 5. A medida que se avanza en edad, se van ampliando las emociones relacionadas con el amor y el cariño. Se empieza a ser sujeto activo de los afectos y no solo receptor del amor de quienes le rodean. Esto lo podemos ver en el dibujo de la familia que realizó esta niña de 7 años. Inicialmente, comienza a dibujar por su hermano pequeño, lo que es signo de la importancia que tiene para ella; posteriormente, se traza detrás de él, con sus manos puestas en sus hombros, en señal de cariño y protección. Acaba el grupo familiar dibujando a su madre y a su padre. 

Dibujo 6. El amor que, inicialmente, es algo que reciben los pequeños, aunque ellos como correspondencia realicen muestras de cariño hacia los padres, se va ampliando para entender que dos personas pueden quererse entre sí. Es el caso de “estar enamorados”, como manifiesta esta niña de 8 años en su dibujo. Ella no se representa a sí misma, puesto que lo que desea es manifestar que sus padres se quieren, y para ello utiliza el recurso del globo del cómic con el fin de introducir en su interior un corazón, como si sus padres estuvieran pensando a través de este símbolo del amor.

Dibujo 7. Llega un momento en el que las manifestaciones del amor ya no se hacen a través de símbolos, sino que se expresan de formas más sutiles, puesto que la edad hace que los escolares sean más parcos en manifestaciones tan explícitas. Son distintas formas de plasmar el amor o el cariño hacia alguno de los miembros de la familia. Es lo que acontece con esta chica de quinto curso y de 10 años que se traza muy cercana a su padre, como expresión del afecto y admiración especial que siente hacia él.
Dibujo 8. Uno de los sentimientos del ser humano es ser querido, independientemente de la edad que se tenga. Esto, en edades avanzadas, ya se sabe que no es posible, que no todo el mundo nos quiere; es más, tenemos que contar con gente a las que no caemos bien o, peor aún, que nos detestan. Este deseo de amor colectivo es el que expresa el autor del último dibujo que vemos, un chico de 11 años que se encontraba en sexto de Primaria. En la escena lo vemos con el jersey verde con todos los miembros de su familia, padres y hermanos, todos agrupados como expresión del cariño que percibe dentro del grupo familiar.

Para cerrar esta primera entrega del estudio del desarrollo de las emociones a través del dibujo de la familia quisiera indicar, para quien me lea por primera vez, que soy consciente de que las emociones positivas tienen sus contrapartidas con situaciones opuestas, en las que algunos niños y niñas viven escasamente este sentimiento básico que hemos visto. Sobre ello, he publicado numerosos artículos; no obstante, como apunté al principio, en estos casos que veremos nos vamos a centrar en aquellas emociones que ayudan al ser humano a desarrollar una vida lo más plena posible.

jueves, 17 de mayo de 2018

Del patio del colegio a la Red, por Pepe Cantillo

Del patio del colegio a la Red, por Pepe Cantillo, catedrático de Filosofía y antiguo asesor en el Centro de Profesorado de Torrent (Valencia).

Y crecimos en libertad, con derechos, minimizando primero el valor de las acciones para terminar despreciando el valor de las personas. Y llegaron las nuevas tecnologías y con ellas esos mágicos artefactos (teléfonos móviles, ordenadores, tabletas), artilugios capaces de hacer de todo, desde propalar información comprometida, burlarse del más “pintao”, herir y dañar con la palabra o en la imagen, hasta provocar la destrucción del prójimo o de la prójima. Lo grave es que todo ello termina por parecernos algo normal.
Primera gran interrogante a plantear: ¿Se puede sacar partido positivo de las redes? Línea de trabajo que puede ayudar a situar a la clase desde las posibles respuestas de todos los alumnos.
Acosar a alguien no es nuevo, quizás la novedad estriba en que, de un tiempo a esta parte y dado el eco que despiertan las redes sociales, el tema ha pasado a primera página y se ha convertido en una seria preocupación, amén de un delito en muchos de los casos. Hoy acosa hasta el perro del vecino cuando pasea por la calle. Lamentable.
Segunda interrogante para centrarse en el propio centro escolar ¿Cómo detectar el acoso contando con la cooperación/colaboración de todos?
Acosar en el recreo ha dejado de ser algo puntual, que por lo normal no traspasaba las puertas del colegio si no fuera, entre otras razones, porque dicha situación se hace pública al saltar a la Red. Internet es el nuevo escenario donde se publican “las hazañas” de las que se jactan los acosadores a la par que consiguen su minuto de gloria ante la “vasca” (amigotes). Una vez que el suceso se publicita ya no lo para nadie. Estar conectado a ese “escenario virtual” es básico para el personal. Como botón de muestra Whatsapp.
Los tipos de acoso a los que nos enfrentamos son muchos y muy variados. La lista que doy a continuación en inglés, marca algunas parcelas del problema. ¿Por qué en inglés? Parece que suena mejor, que es menos ofensiva la situación; vamos, algo así como un puro divertimento.
Tercer paso: Definir para conocer las diversas situaciones ¿Qué podemos hacer?
Bullying, cyberbullying, stalking, sexting, sextorsión, grooming. En el mundo deportivo le llaman pressing para darle más caché al vocablo presión, pues acoso suena a vulgar. Hay más, pero para muestra un botón. En el ámbito político al acoso se le viene llamando “escrache” porque parece que queda más elegante.
¿Qué podemos hacer contra esta lacra? La pregunta es tópica, el campo de actuación muy amplio y las soluciones difíciles. De momento tomar conciencia de su existencia; estar atentos a cualquier indicio que pueda aparecer; conocer para actuar. Los acosados dan señales de alerta y los acosadores también, solo hay que prestar oído a esas señales.
En los recreos escolares siempre ha habido sus más y sus menos de unos chicos contra otros chicos, ya más modernamente también las chicas se hicieron más guerreras. Nunca solía llegar la sangre al río. Me estoy remontando a otros tiempos en los que es posible que fuéramos más pacatos, más temerosos y también más humanos. Tiempos en los que no éramos tan violentos ni supuestamente sádicos y ni tan siquiera habíamos aprendido a pintar (guarrear) las paredes.
En el caso del acoso escolar hay que tener muy en cuenta que amenaza el equilibrio emocional y a veces físico de los escolares y afecta negativamente al aprendizaje. Lo ideal sería detenerlo antes de que comience pero eso es casi imposible. Los verdugos actúan sibilinamente, la víctima sufre en silencio y el coro se divierte o hace piña.
El acoso escolar (bullying), por los daños que comporta, deja secuelas que acompañan al sujeto a lo largo de toda su vida. Los acosados, según recientes estudios, son propensos a enfermedades, a depresión, tienen dificultad para afrontar relaciones a largo plazo y la tendencia al suicidio está presente y por desgracia, en algunos casos se ejecuta.
Este tipo de agresiones ha hecho su aparición a edades más tempranas de las conocidas hasta ahora. Solía darse entre adolescentes, pero eso ha cambiado hasta el punto de ser frecuente ya en la primera etapa de la ESO y, para asombro y sorpresa, en colegios de primaria también. Lo cito para dar la voz de alerta y poder enfrentarse al problema en caso de aparecer. Hay que excluir el tópico de que son cosas de chiquillos, que siempre han sucedido y que sirven para endurecerlos.
Los personajes de este drama convivencial son el acosador, la víctima y el público. Doy unas breves referencias de cada actor de este drama según su importancia.
El acosador (él o ella) suele ser prepotente, un respondón que se salta las normas; es un gallito de pelea que busca prestigio en el coro de amigotes que le ríen las gracias; actúa por diversión sin importarle las consecuencias; le falta empatía y su autoestima es baja, cuestión que compensa haciendo daño. Hay marcada diferencia entre acosador y víctima, pues el primero necesita protagonismo y el segundo no. Elige víctimas débiles que no saben qué hacer ante el problema o no pueden hacer y ahí reside su éxito. En caso contrario todo terminaría en una pelea de gallos de corral.
La víctima sufre insultos, burlas y desprecio, empujones, zancadillas, ridiculización, difamación, groserías, motes, se le hace el vacío -ni le hablan ni le dejan que hable-, se le excluye en los juegos, soporta amenazas físicas que suelen cumplirse (el acosador es listo y no dejará huellas físicas que lo delaten).
El público asiste como mirón, silencioso o en el peor de los casos jaleando los hechos que se desarrollan en este drama, tal vez por sadismo, por empatía o miedo al acosador, pero en cualquier caso también juega un papel importante con su participación activo/pasiva; no denuncia, se burla y sobre todo busca el beneplácito del acosador.
Del colegio saltamos a las redes y el problema se hace letal. El ciberacosador persigue a la víctima hasta el ordenador personal o se cuela en su móvil. Desde la creación de un perfil falso, con el nombre de la víctima donde le generarán conflicto con terceros, hasta colgar comentarios denigrantes o fotos robadas y mandarle mensajes amenazadores de móvil, hay toda una amplia gama.
Señales de alarma a tener en cuenta por la familia y la escuela. Rechazo a ir al colegio, cambios en el comportamiento habitual, bajada inexplicable del rendimiento, alteración del sueño, desinterés por las actividades escolares, negarse a hablar de la escuela, rehuir compañías y aparecer triste, presentarse con la ropa rota o deteriorada, perder cosas y pedir dinero (posible síntoma de chantaje).
Por lo normal eluden hablar del problema, bien porque esperan que sea algo pasajero o por creer que podrán controlar la situación sin ayuda, incluso les duele que puedan creer que son cobardes. El acosador suele atemorizarlos para que no hablen. Guardar silencio, aislarse es uno de los mecanismos que utilizan las víctimas, pues al daño que les causa la situación se añade el hundimiento personal. Hay sobradas razones para pedir ayuda pero no lo hacen aunque esté demostrado que es fatal para ellos. Los datos apuntan a que un veintitrés por ciento de niños y adolescentes españoles sufren en silencio el maltrato escolar.
El primer paso para poder solucionar es tener información de la existencia del problema. Insisto en la necesidad de estar al quite al menor síntoma de cambio de conducta como señal de que algo pasa. Mala es la ignorancia, peor la alarma, entre otras razones porque la sobreprotección tampoco es buena para ellos. Cerrar los ojos no resuelve nada.
En esta situación el papel de los padres es básico. El del centro, también. No vale mirar para otro lado, hay que alertar e incluso denunciar si es necesario. ¿Administración? Debe implicarse aun más.
¿Qué puede hacer la familia? Ante todo no poner el grito en el cielo. Nunca culparle por no haber sido capaz de reaccionar. Tener en cuenta que la tensión que sufren les impide pensar racionalmente. Hay que liberarle de la carga negativa que los angustia. Es básico ganarse su confianza para que hablen y cuenten lo que ocurre. Estar a su lado, sin restar importancia al tema pero sin machacar porque no hayan puesto remedio. Ponerse en su lugar (empatía) ayudará a compartir el problema y exteriorizar sentimientos.
El papel de los docentes es importante para detectar situaciones y actuar con celeridad, evitando males mayores. En cuanto se tenga constancia hay que advertir a las familias de lo que está pasando, aunque en el caso de los acosadores no suelen admitirlo ni el protagonista ni los padres. Mostrar hechos concretos con testigos y avisar que si no se corrige la situación se tomarán medidas más drásticas. La prevención es lo más eficaz en este tipo de circunstancias aunque por lo general siempre se llega tarde.

Enlaces de interés:

miércoles, 9 de mayo de 2018

Aprendizaje ubicuo, por Carmen Mª Arrebola

Aprendizaje ubicuo, por Carmen Mª Arrebola Mesa, maestra de Primaria y estudiante de máster en TIC para la Educación y el Aprendizaje Digital.

Introducción.
El aprendizaje ubicuo representa una nueva forma de educación, que es posible gracias a las nuevas tecnologías. Si echamos la vista unos años atrás, podemos comprobar que la enseñanza tradicional difiere mucho de la actual. Anteriormente, el aprendizaje era un proceso mediante el cual el alumnado entraba en contacto con el docente de forma directa y absorbía los conceptos de forma autorizada. En la actualidad el aprendizaje ha cambiado radicalmente; con la aparición de Internet y los dispositivos digitales podemos, por ejemplo, asistir a una clase desde casa o elaborar un trabajo en grupo estando cada uno de sus componentes en un lugar diferente del mundo. Por otra parte, el extraordinario desarrollo de los dispositivos digitales en los últimos tiempos hace que el aprendizaje ubicuo no sea ya tan solo una posibilidad práctica sino un dominio social.
A lo largo de este artículo desarrollaremos el concepto de aprendizaje ubicuo y de la nueva forma de aprendizaje a que este da lugar. También nos centraremos en los niveles de aprendizaje ubicuo, de los cambios que se deben poner en marcha en el contexto educativo y se propondrán una serie de actividades relacionadas con este aprendizaje.

Concepto de aprendizaje ubicuo.
La bibliografía académica con frecuencia vincula el concepto de aprendizaje ubicuo (ubicuous learning o u-learning) a técnicas de enseñanza que se valen del uso de dispositivos móviles, actualmente representados en la industria por las tabletas o teléfonos móviles inteligentes en sus diferentes versiones. Por esta razón, las definiciones del concepto de mobile learning (m learning) guardan cierta proximidad conceptual con la noción aprendizaje ubicuo (Crompton, 2013).
El aprendizaje ubicuo, en su sentido más amplio, se relaciona directamente con las posibilidades tecnológicas de la conectividad móvil y supone la inmersión de los estudiantes en situaciones de aprendizaje cuyos procesos tienen lugar en contextos diversos, expandiendo el escenario delimitado por una clase, un espacio físico o incluso una institución educativa. Desde la perspectiva del sujeto que aprende, las formas de aprendizaje ubicuo requieren, además, del desarrollo de ciertas habilidades específicas como la capacidad para adaptarse a contextos diferentes y en constante movimiento, lo cual involucra tanto a los contenidos de lo que se busca enseñar como al formato en que estos se presentan y las tareas que se deberán resolver.

Hacia una nueva forma de aprendizaje.
El aprendizaje ubicuo es interactivo. Es una combinación ordinaria, es decir, la persona se conecta con la máquina, y la máquina le responde sobre la base de las funciones con la que ha sido previamente programada. Este concepto de aprendizaje ubicuo fue desarrollado por primera vez por Nicholas Burbules, profesor de la universidad de Illinois, quien puso de manifiesto los cambios que se están produciendo en relación con los procesos tradicionales de aprendizaje. El impacto más notable de este hecho es que comienzan a diluirse las fronteras entre el aprendizaje formal y no formal.
El aumento de las nuevas tecnologías está dando lugar a una nueva forma de aprendizaje en la que las instituciones educativas no deberían estar ausentes: clases a distancia, realización de trabajos usando los medios virtuales o el uso de las redes sociales ganan terreno entre los estudiantes como nuevas formas de aprender. Ante esta situación Burbules (2012) concluye: “Las escuelas deben ser conectadas de manera consciente a una serie de otros entornos de aprendizaje: el aprendizaje de la escuela sale a estos otros lugares, y el aprendizaje de estos otros lugares regresa a la escuela. Una cultura de la movilidad, de colaboración, de infoentretenimiento, videojuegos, redes sociales y de comunicación a escala mundial, literalmente”. (p. 6).
El aprendizaje ubicuo parece aportar una situación prometedora, sin embargo, eso no es del todo cierto. Como también señala Burbules “no todo el aprendizaje podrá ser ubicuo ya que no todo puede aprenderse de este modo”. Sin embargo, dejando atrás estas consideraciones, esta nueva forma de aprendizaje ofrece grandes oportunidades a los docentes, ya que nos permite una nueva forma de programar actividades y de utilizar una metodología usando el potencial de las tecnologías móviles.

Niveles del aprendizaje ubicuo.
Tras analizar diferentes artículos y publicaciones, se llega a la conclusión de que en el aprendizaje ubicuo podemos diferenciar tres niveles:
-    Primer nivel: el espacio-tiempo tradicional.
En las aulas tradicionales podemos encontrar dos variables físicas: el espacio y el tiempo. Por tanto, lo que ocurre dentro de este espacio queda en el mismo, no es una experiencia que puedan conocer los demás, se limita a una interacción entre profesorado y alumnado. La posibilidad de utilizar espacios digitales para difundir y compartir actividades planificadas en el interior del aula podría considerarse como un punto de partida dentro del aprendizaje ubicuo.
-    Segundo nivel: entornos educativos en línea.
En este nivel se puede ampliar el espacio destinado a dar clase de diferentes formas. Por ejemplo, cuando el alumnado tiene que realizar tareas o actividades en grupo que requieren más tiempo, suele hacerlas fuera del aula. Esto significa que los estudiantes pueden aprender en otros sitios distintos al aula tradicional y por tanto usar otro tipo de recursos.
Si profundizamos aún más, el uso de entornos digitales que simulan una clase puede completar o hasta reemplazar las clases presenciales tradicionales. Algunos ejemplos de plataformas para la educación en línea serían Blackboard Collaborate, Moodle, etc. Hay que destacar que estos entornos aún se encuentran controlados por el docente, que es quien administra la enseñanza y gestiona el espacio digital.
-    Tercer nivel: el espacio público virtual como entorno de aprendizaje.
El uso de espacios en línea como Facebook, Twitter, Tumblr entre muchos otros, es un hábito que cada vez está más arraigado entre los estudiantes. Es muy común que estos espacios se conviertan en un intercambio de ideas, de respuesta a diversas preguntas y/o de colaboración entre ellos.
En la red podemos encontrar tutoriales, modelos de exámenes, novedades, explicaciones e información diversa que puede ser reciclada con el propósito de aprender. Teniendo en cuenta todo esto, nos planteamos si estos espacios pueden ser aprovechados con una finalidad educativa y es en esa línea donde el aprendizaje ubicuo está inmerso. Por ejemplo, una actividad donde el alumnado deba buscar información en Twitter sobre animales en peligro de extinción. Tendrían que encontrar información en dicha red social y luego realizar un informe con los resultados que hayan obtenido.

Cambios en el contexto educativo.
Una propuesta de cambios que deberían darse en el contexto educativo para permitir la práctica del aprendizaje ubicuo sería la siguiente:
-    Eliminación de las fronteras institucionales, espaciales y temporales de la educación tradicional.
Estamos acostumbrados a que los estudiantes sigan la misma línea de trabajo, es decir, que aprendan unos apuntes específicos y que utilicen libros de texto idénticos estando a la vez en el mismo espacio. El maestro explica a una clase de 25 o 30 alumnos y estos tienen que estar atentos y memorizar todo lo que se diga.
Con el aprendizaje ubicuo este hecho educativo puede ocurrir en cualquier lugar y a cualquier hora, no es preciso que el alumnado asista al aula cada día ni de manera simultánea. Para ello es necesario ir eliminando todas las fronteras que permitan esta nueva forma de educación.
-    Reordenación de los equilibrios.
En el aula tradicional, el profesor y la pizarra están frente a la clase. Los estudiantes se sientan en filas, escuchan, responden preguntas (de una en una), leen en silencio sus libros de texto y hacen las tareas del libro de ejercicios. La comunicación lateral estudiante-estudiante no es posible, ya que se podría interpretar como una pérdida de atención.
Hoy en día los equilibrios han cambiado en numerosos ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo, hay menos motivos para visualizar las cadenas de televisión, cuando uno mismo puede elegir en YouTube lo que le interesa, comentarlo y, en su caso, diseñar y subir nuestro propio contenido audiovisual.
Haythornthwaite lo denomina como “nuevo orden relacional”. Este nuevo orden funciona del mismo modo en el aprendizaje. No hay ninguna necesidad de ser receptores pasivos de conocimiento, cuando estudiantes y profesores pueden colaborar en el diseño del conocimiento.
-    Conexión del pensamiento propio con la cognición distribuida.
En la era del aprendizaje ubicuo (un individuo no es lo que sabe sino lo que puede saber), el conocimiento está “al alcance de la mano”, porque se encuentra en el dispositivo que la persona tiene en su mano.
Antes de que existieran estos nuevos dispositivos contábamos, por ejemplo, con bibliotecas o expertos a los que consultar, cosa que seguimos haciendo. La cognición siempre ha sido algo distribuido y la inteligencia, colectiva. El lenguaje es la tecnología de cognición distribuida más destacable (Gee, 1992), sin embargo, la inmediatez y navegabilidad del conocimiento hoy en día, lo hacen tan accesible mediante los dispositivos digitales, que podemos hablar sin problemas de que estos dispositivos se han convertido en una extensión de nuestra mente.
Ya no tenemos que recordar números telefónicos porque los tenemos almacenados en la memoria del móvil (el móvil los recuerda por nosotros). Este simple ejemplo podría trasladarse a la desaparición de los exámenes a libro cerrado, exámenes en los que el alumnado tengo que memorizar. Los docentes debemos pensar en nuevas formas de evaluar las capacidades de los estudiantes. En este nuevo entorno lo importante no es saber, sino saber cómo saber.
-    Construcción de culturas de conocimiento colaborativo.
En el ámbito del aprendizaje ubicuo, el profesorado tiende a utilizar la gran influencia que tiene la inteligencia colectiva. Además, los estudiantes tienen conexión con otros agentes, como por ejemplo la familia o las amistades.
Los espacios digitales basados en redes sociales son perfectos para un tipo de trabajo que fomenta la colaboración y la participación en equipo, y que valora la diversidad de las contribuciones. Los profesores tenemos que adquirir destrezas de orden superior que nos permitan construir comunidades de aprendizaje inclusivas, de modo que cada estudiante pueda dar lo mejor de sí mismo.

Actividades relacionadas con el aprendizaje ubicuo.
Ejemplos de actividades que facilitarían el aprendizaje ubicuo serían los siguientes:
-    Elaboración de un blog donde se recojan contenidos, actividades y eventos realizados en los diferentes cursos de un colegio.
-    Creación de un entorno virtual de aprendizaje, en el que se incluyan herramientas para poder usar en el aula (YouTube, Gmail, Facebook, Twitter…).
-    Diseño de una plataforma para incluir contenidos relacionados con algunas asignaturas: por ejemplo, Moodle donde incluir contenidos, actividades y fotografías relacionadas con ciencias de la naturaleza o ciencias sociales. Desde esta plataforma el alumnado puede trabajar actividades desde su casa, hacer test o descargarse los temas de las diversas asignaturas.

Conclusión.
La educación ha cambiado radicalmente, ya no es necesario asistir de forma presencial a un aula para estudiar una carrera universitaria o cursar un máster, desde nuestra propia casa o el lugar que elijamos podemos desempeñar estos aprendizajes. Gracias a la aparición de los dispositivos móviles, el aprendizaje ubicuo permite la enseñanza en contextos que van más allá de una clase tradicional.
Poco a poco debemos ir cambiando la visión de la educación tradicional, donde el alumnado era un mero receptor de la información, y optar por un modelo educativo donde tanto los estudiantes como los docentes colaboremos mediante sinergias en el mismo.

Bibliografía.
-    Burbules, N. (2012). El aprendizaje ubicuo y el futuro de la enseñanza. Encuentros sobre educación, 3-14.
-    Crompton, H. (2013). A historical overview of mobile learning: Toward learned-centered education. In Z. L. Berge & L. Y. Muilenburg (Eds.), Handbook of mobile learning. Florence, KY: Routledge.
-    Gee, J. P. (1992). La mente social: lenguaje, ideología y práctica social. Nueva York: Bergin & Garvey.
-    Haythornthwaite, C. y. (2011). Teoría y práctica del e-learning. Londres: Sage.

jueves, 26 de abril de 2018

La enseñanza de adultos en nuestros IES, por Ángel Delgado Moreno

La enseñanza de adultos en nuestros IES, por Ángel Delgado Moreno, profesor de Matemáticas en el IES Manuel Reina de Puente Genil.


Es hora de que en una revista sobre educación como EduCan nos paremos y prestemos un poco de atención a una enseñanza que muchas veces pasa desapercibida y olvidada tanto por buena parte del profesorado como por buena parte del alumnado: la enseñanza de adultos, conocida tradicionalmente por los unos y por los otros como “el nocturno”. Hay que matizar que la denominación oficial no es Educación de Adultos, sino Educación Permanente.
Y pasa desapercibida por varios motivos.
Por un lado la mayoría de los institutos sólo tienen enseñanzas en régimen de diurno, con lo que tanto para el profesorado como para el alumnado dichas enseñanzas “no existen”. Es decir, ni están en los posibles grupos que podamos coger como docentes, ni están entre las enseñanzas que le ofrece el centro al alumnado.
Por otro lado, dichas enseñanzas sólo se ofrecen en institutos “grandes”, que suelen coincidir con los antiguos institutos de bachillerato de los pueblos más poblados de nuestra comarca.
Esto conlleva que cuando llegamos como profesores a escoger nuestros grupos a principio de curso, la mayoría del profesorado no ha estado antes en un centro con enseñanza de adultos, con lo que suele rechazar esos grupos que suelen terminar formando parte del horario de los profesores interinos. Esto tiene como consecuencia que el alumnado va a tener la mayoría de profesores distintos de un año para otro.
El alumnado suele ver estas enseñanzas desde unas perspectivas muy polarizadas. El alumnado brillante académicamente está en el diurno y suele considerar que estas enseñanzas “son para torpes” y no quiere ni oír hablar de ellas. El alumnado menos brillante a veces ve en estas enseñanzas una forma “más fácil” de sacarse el título, sobre todo el de la Educación Secundaria.
A lo anterior hay que añadir que en buena parte de nuestras localidades no hay centros que ofrezcan esas enseñanzas, u ofrecen algunas sí y otras no, con lo que para el alumnado asistir a estas clases supone desplazarse desde su localidad de residencia a otra, que no suele ser muy lejana, varios días a la semana.
Personalmente opino que la principal función de la enseñanza de adultos es ofrecer una segunda oportunidad a personas que, por un motivo o por otro, dejaron de estudiar. La casuística es muy variada: gente que decidió, voluntariamente, dejar de estudiar; casos de machismo por parte de los padres; casos de necesidad familiar de incorporarse al mercado laboral, casos de alumnos que no se adaptaron al sistema convencional, etc. Pasados unos años, se han dado cuenta de su error y han decidido volver a intentarlo.
Ésa es la principal función del nocturno. Y buena parte de nuestro alumnado consigue hacer buen uso de él.

En lo que sigue de artículo no voy a hablar de los ciclos formativos que también se desarrollan en el nocturno, por no ser yo profesor de dichas enseñanzas. Éstas deberán ser comentadas por un profesor de ellas en otro artículo.
Ahora hay que distinguir que en lo que se refiere a enseñanzas hay dos tipos. Por un lado está la Educación Secundaria de Personas Adultas, la E.S.P.A., que, prácticamente es semipresencial en toda Andalucía.
Por el otro lado está el Bachillerato de adultos, que en éste sí hay más variedad, ya que el de Ciencias suele ser presencial, y el de Humanidades y Ciencias Sociales unas veces es presencial y otras es semipresencial. Depende mucho del centro del que estemos hablando. Bachillerato de Arte de adultos no suele haberlo en las localidades de nuestro entorno. Quizás lo haya en las capitales de provincia.
Respecto a la metodología que debemos usar con nuestro alumnado es, en mi opinión, variada.
El alumnado de la E.S.P.A. suele ser mayoritariamente un alumnado mucho más joven, que muchas veces acaba de abandonar las enseñanzas obligatorias el curso inmediatamente anterior. La mayoría de este alumnado sólo está motivado por “sacarse el título en el nocturno” y luego quiere dejar de estudiar.
Desde que se ha impuesto la modalidad semipresencial, este alumnado tiene dos tipos de clases. Por un lado tiene que ir leyendo y estudiando los apuntes que se encuentran colgados en la plataforma de Educación Semipresencial de la Consejería, e ir mandando las tareas que la misma plataforma propone al profesor que tiene en su centro de referencia. Además, dichos apuntes y tareas se suelen complementar con los apuntes y tareas que cada profesor en concreto va diseñando.
Después, tiene que ir a clase presencial algunos días a la semana a atender a las explicaciones complementarias a los apuntes, las tareas y las que correspondan que el tutor les dé en las clases presenciales.
Las asignaturas están organizadas en tres grandes ámbitos: Ámbito de Comunicación (que engloba las asignaturas tradicionales de Lengua Española y Literatura, así como la Lengua Extranjera), Ámbito Científico Tecnológico (que engloba Ciencias Naturales, Matemáticas y Tecnología) y Ámbito Social (que engloba Geografía, Historia, Economía y algo de Ética).
Además, las evaluaciones son trimestrales, y una vez aprobado un trimestre de un ámbito ya se queda guardado ese aprobado. Es decir, no hay evaluación continua por curso, sino por Módulos con temporalización trimestral.
En mi opinión, respecto a la metodología para este alumnado hay que ser flexible con él, pero hay que obligarles a leer todos los temas que están colgados en la plataforma y obligarles a hacer las tareas que se propongan en la misma.
Es decir, nuestra metodología como docentes debe ser flexible, pero adecuado a los contenidos que hay colgados en los temas de la plataforma.
La plataforma es un sistema que se basa en el trabajo por proyectos, a través de tareas. Realmente es un medio asincrónico de trabajo para el alumnado, ya que le permite trabajar cuando cada uno de ellos pueda, y es deslocalizado porque cada uno de ellos puede trabajar con su ordenador o tablet donde pueda. No está forzado a ir unos días fijos a un sitio fijo a recibir las enseñanzas.
El peor enemigo que tienen estas enseñanzas es el propio alumnado, que muchas veces no es capaz de imponerse a sí mismo una rutina de trabajo y estudio y, so pretexto de que ya harán lo que haya en la plataforma, muchas veces terminan abandonando los estudios.
Por otro lado, está el Bachillerato de adultos. El alumnado que recibe estas enseñanzas es diverso, y podemos clasificarlo en cuatro grandes tipos:
    a) Por un lado hay gente realmente adulta, que dejó de estudiar hace algunos años y se ha reenganchado a los estudios, bien tras pasar por la E.S.P.A., bien a partir de sus antiguos títulos.
    b) Por otro lado hay gente que si bien no ha dejado de estudiar, tiene que matricularse en el nocturno porque trabaja durante el día para ayudar económicamente en sus casas.
    Estos dos tipos de alumnado son los que suelen tener mayor fuerza de voluntad y, sorprendentemente pese a la edad, son los que sueles dar mejores resultados.
    c) Por otro lado, está el alumnado más joven, proveniente de la E.S.P.A. y que, tras comprobar que los estudios de bachillerato de adultos son como los del diurno, abandona pronto estas enseñanzas.
    d) Finalmente, hay un grupo de alumnado que suele pasar directamente de terminar la E.S.O. en el diurno a hacer bachillerato en el nocturno. Este grupo es más numeroso sobre todo en segundo, porque llega mucha gente a la que le han quedado algunas asignaturas de segundo de bachillerato en el diurno y decide terminarlo en el nocturno.
Respecto a la organización de las asignaturas, es prácticamente la misma que en el diurno, con la salvedad de que se omiten algunas materias, como la Educación Física o la Religión.
En cuanto a la metodología, vuelve a ser variada en mi opinión. Con el alumnado de primero de bachillerato sí se puede ser algo más flexible, sobre todo en la organización de los contenidos, ya que se trata de atraer a dicho alumnado a estas enseñanzas. Debemos convencerlos de que, por un lado, estamos en bachillerato y esto es más “serio” que las enseñanzas de la E.S.P.A. y por el otro, hay que convencerlos de que ellos son tan capaces como el que más de aprobar un bachillerato.
Pero si nos encontramos en segundo de bachillerato no se puede ser tan flexible en la organización de los contenidos, ya que al final de curso tenemos la Prueba de Evaluación de Bachillerato, es decir, la Selectividad, y ésta es la misma para todo el mundo, tanto del diurno como del nocturno.
Bien es verdad que la mayoría de este alumnado no piensa ir a la Universidad, suele querer el título de Bachillerato para tener acceso directo a un ciclo superior o para que les puntúe en diversas pruebas, como el acceso al ejército o a la guardia civil.
Pero también es verdad que una proporción pequeña, pero no despreciable de dicho alumnado, decide ir a la selectividad e intentar una carrera.
Precisamente ésa es una parte no despreciable de nuestra labor docente, el convencerlos de que ellos son tan capaces como los del diurno de aprobar la selectividad y de estudiar una carrera. Y hay que decir que aquellos que van suelen sacar un porcentaje de aprobados similar al del diurno. Con notas que suelen ser inferiores a las de sus compañeros del diurno, pero aprobar, aprueban.

Lo he comentado anteriormente un par de veces en el artículo. En mi opinión personal, lo más importante de estas enseñanzas es el ofrecer la oportunidad de volver a estudiar al alumnado que decidió, por un motivo o por otro, dejar de estudiar. Es una labor que a veces pasa desapercibida pero que es vital para no dejar descolgada de los estudios a buena parte de la juventud.
Se suele criticar mucho la falta de asistencia del alumnado a estas enseñanzas. Y es verdad que hay alumnado que se matrícula y por varios motivos, como puedan ser el agobiarse con simultanear estudios y trabajo o el creerse no capacitados para aprobar, deja de venir a clase.
Si se pudiera dar de baja al alumnado que deja de venir a clase, se obtendrían unas estadísticas de resultados más verosímiles que las que se obtienen hoy en día, en las que el alumnado que ha dejado de venir a clase cuenta como si hubiese suspendido las asignaturas.
Mi experiencia profesional ha sido, es y espero que siga siendo muy gratificante con mi alumnado del nocturno.
Hay que reconocer que es muy difícil tener entre este alumnado a gente que logre sacar expedientes tan brillantes como los de algunos alumnos del diurno, o al menos su proporción es menor; o que si los tenemos así de inteligentes, a veces no pueden sacar todas las notas que ellos quisieran, y que serían capaces, porque no tienen tiempo suficiente para el estudio en medio de su rutina laboral.
Pero, por otro lado, es sumamente gratificante ver cómo gente mayor, con hijos y con una jornada laboral bastante extensa, busca tiempo de donde no lo hay, o apenas lo hay, para poder disfrutar estudiando y logrando sus objetivos inmediatos, como son el obtener el título de la Secundaria o el de Bachillerato. Cosa que el alumnado más rebelde del diurno no suele tener en cuenta.
Podría poner muchísimos ejemplos de alumnado digno de mención que he tenido a lo largo de todos estos años dedicado al nocturno. Quizás el más memorable sería el de un padre, trabajador agrícola, que como su hija adolescente no quería terminar la E.S.O. se matriculo a él, a su hija y al novio de ésta, primero en la E.S.A. (entonces no era E.S.P.A) y después en Bachillerato. Y, después de terminarlo, se matriculó en derecho en la U.N.E.D. Hoy en día es Graduado en Derecho por la U.N.E.D. Todo un ejemplo de superación personal, y un orgullo el haber sido su profesor.