jueves, 28 de junio de 2018

El dibujo de la familia. La alegría y la felicidad dentro de las emociones positivas (2), por Aureliano Sáinz

El dibujo de la familia. alegría y la felicidad dentro las emociones positivas (2), por Aureliano Sáinz Martín, Catedrático de Didáctica de la Expresión Plástica del Departamento de Educación Artística y Corporal en la Faculdad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba.

Hay un libro de pensamientos por el que siento una especial predilección: se trata de Aflorismos (neologismo que parte del verbo ‘florecer’) del eminente psiquiatra Carlos Castilla del Pino y que vio la luz una vez fallecido. Se trata de una recopilación de 844 aforismos, o breves reflexiones sobre la vida y el ser humano, que se inicia con uno referido a la idea de felicidad. Dice así: “La felicidad -ya me entienden- no se la encuentra; se construye”.
Estoy completamente de acuerdo con esta breve sentencia, que el autor acota con un “ya me entienden” de complicidad con el lector, en el sentido de que la idea que tenemos de felicidad es el estado de mayor gozo y plenitud que en el fondo todos quisiéramos alcanzar, pero que hay que trabajar duramente para lograr esos trozos de goce que podemos lograr en la vida.
Sin embargo, hay una objeción que quisiera apuntar a este pensamiento. La idea central del mismo viene referida a la persona ya formada, puesto que, por ejemplo, la infancia es el período en el que la felicidad es algo que se recibe, ya que los niños ‘la encuentran’ en el entorno que les rodea, especialmente, de sus padres, que son los que deben con sus atenciones, cuidados y manifestaciones de amor facilitarles la consolidación de este sentimiento, que ellos devolverán con otras expresiones de cariño.
Sobre la felicidad
Sobre este sentimiento tan amplio y complejo han hablado (y escrito), especialmente los filósofos, puesto que se puede reflexionar profundizando en el significado del mismo; no obstante, como sabemos, resulta muy difícil permanecer en un estado habitual de felicidad (si es que se logra), ya que hay múltiples motivos para que pronto se escape y volvamos otra vez a su búsqueda.
Recordemos que fue el filósofo griego Epicuro el primero que se planteó que el objetivo fundamental de la filosofía era el modo de lograr una vida dichosa. Desde entonces, ha habido otros que se han acercado a la comprensión del concepto de felicidad. No quisiera extenderme, pero para quienes estuvieran interesados en profundizar sobre la idea de felicidad les recomendaría algunas lecturas: El contenido de la felicidad de Fernando Savater; La historia más bella de la felicidad del filósofo francés André Comte-Sponville o El niño feliz. Su clave psicológica, de la estadounidense Dorothy Corkille Briggs. 
Sobre la alegría
También todos sabemos qué es la alegría, pues esta emoción sí nos acompaña en bastantes momentos de la vida. Lo cierto es que el sentimiento de felicidad, como estado de fondo, y la alegría, como emoción que experimentamos en diversas ocasiones, se encuentran ambos estrechamente ligados. Por otro lado, y a pesar de que esta emoción básica la sienten y comprenden niños y niñas desde su más tierna infancia, resulta que no ha sido abordada por los psicólogos con la asiduidad que cabría esperar.
Recordemos que ya el propio Charles Darwin, en algunos de sus primeros estudios, manifestaba que la alegría es una emoción básica de carácter innato y con rango universal, dado que al nacer los niños manifiestan estados de proto-alegría, aunque será alrededor de los tres meses cuando la experimenten con cierta nitidez.
Como obra recomendable para el conocimiento riguroso de la alegría volvería a citar Emociones positivas, obra a la que ya aludí en el artículo anterior, y que, coordinada por el psicólogo Enrique G. Fernández-Abascal, aborda la parte más grata del ámbito emocional humano.
El estudio de la alegría y la felicidad a través de los dibujos
Dentro del dibujo de la familia, como medio de investigación de las emociones infantiles, resulta relativamente fácil seleccionar algunos dibujos que nos sirvan para analizar la alegría y la felicidad, pues la mayor parte de niños y niñas viven dichosos en sus hogares, dado que, tal como apunté anteriormente, son receptores de la felicidad que buscan transmitirles sus progenitores, dado que uno de los objetivos de madres y padres es que sus hijos sean lo más dichosos posible.
Como son diversas las formas gráficas con las que los escolares manifiestan la alegría y la felicidad, para este trabajo he seleccionado seis dibujos que hablan de la alegría (del 1 al 6) y cuatro de la felicidad (del 7 al 10), de modo que veamos cómo las expresan los escolares desde edades tempranas, y que se encuentran en Educación Infantil, hasta aquellos que acaban en Educación Primaria.

Dibujo 1. El signo universal de la alegría se manifiesta en el rostro a través de la sonrisa. Este gesto tan sencillo es conocido intuitivamente por los propios bebés que distinguen entre una mirada sonriente que se les dirige hacia su cara de otra seria o triste. Lógicamente, niños y niñas de cualquier parte del mundo expresan la alegría a través de un sencillo trazo de los labios o la boca con una línea curvada hacia arriba o, como es el caso de esta niña de 5 años, con esa especia de media luna que inserta en los rostros de todos los miembros de su familia. Y para que no quede duda de la confianza y la autoestima que ella siente, a cada uno de ellos le dibuja una corona, expresando de este modo el entusiasmo que manifiesta por su familia.

Dibujo 2. Hemos de tener en cuenta que la alegría y la tristeza son como las dos caras de una misma moneda: no hay alegría si no se ha conocido el dolor y la pena. De este modo, la salida de un problema, de una enfermedad o de una situación difícil, supone un alivio y la aparición de una alegría que embarga al haber superado el estado anterior. Es lo que manifiesta este niño de 5 años que ha dibujado a todos los miembros de su familia bailando. Al preguntarle las razones de por qué los trazaba así, la respuesta fue muy clara: su mamá había superado un cáncer, lo que era motivo para que los cuatro se sintieran muy alegres, tal como ahora acontecía en la casa.

Dibujo 3. Dentro del mundo de los colores, hay algunos, como son el negro y los tonos oscuros, que nos provocan una sensación de pesar, pena y de tristeza; de ahí que cuando fallece un familiar, tradicionalmente, la gente se vista de luto, es decir, de negro. En sentido contrario, los colores vivos y luminosos connotan un estado eufórico y de alegría. Este criterio es el utilizado por María, una niña de 6 años, para representar a su familia, puesto que la abundancia y diversidad de colores, junto a los cicloides y corazones que adornan la escena, son una clara expresión de la alegría que siente al evocar a su familia.

Dibujo 4. Al plantear en la clase la realización del dibujo de la familia, hay escolares que se acuerdan de los momentos dichosos que han vivido con sus padres. Eso da lugar a que en ocasiones representen a los miembros realizando alguna actividad que les ha hecho felices. Así, el dibujo que mostramos de Julia, una niña de 7 años, nos sirve de ejemplo de lo indicado: se representa junto a sus padres y a su hermana pequeña en una excursión por el campo, pues, tal como nos manifestaba la propia niña, es una de las aficiones familiares que a ella le encanta realizar.

Dibujo 5. Haciendo memoria, podemos recordar los momentos dichosos que encontramos a lo largo de nuestra vida. Uno que suele ser compartido por todos es el encuentro con alguna persona a la que queremos y esperamos impaciente verla llegar. En el ámbito cotidiano puede ser la llegada a casa del padre o de la madre cuando se ha ausentado cierto tiempo. Es lo que expresa gráficamente esta niña de 9 años que dibuja a su padre portando una cartera y entrando por la puerta. Las sonrisas y los brazos dirigidos hacia él son claras expresiones de la alegría que manifiestan tanto la niña como su hermano ante la presencia de un personaje muy querido.

Dibujo 6. La alegría y el humor se dan la mano. Cuando nos encontramos alegres, se bajan las barreras, se acortan los prejuicios y nos expresamos de un modo mucho más abierto, espontáneo y sincero. Nacen las bromas, los chistes, los comentarios jocosos… También, gráficamente el sentido del humor se da en el seno de algunas familias, como la que nos muestra la autora del trabajo anterior, que ha acudido a una escena de cómic para dibujarse con su perro que se le escapa, mientras sus padres miran hacia un lado, al tiempo su hermana le guiña el ojo y su “cuñao” contempla la escena un tanto asombrado.

Dibujo 7. Es muy difícil separar en los niños los sentimientos de amor y felicidad de la emoción de la alegría, pues los tres se hayan estrechamente unidos en las primeras edades del ser humano. Es por ello que hablar de felicidad a través del dibujo hay que considerarlo con cierta precaución, pues, tal como se ha apuntado, es un sentimiento profundo complicado de expresarlo gráficamente. De todos modos, hay manifestaciones gráficas que nos invitan a pensar en la felicidad de los pequeños, como es el caso de Nico, un niño de 4 años, dado que a los rostros alegres de los miembros de la familia se unen los brazos hacia lo alto como manifestación de la felicidad que desea plasmar en ellos.

Dibujo 8. Vemos que en este dibujo de una niña de 5 años vuelve a manifestarse la expresión de felicidad con los brazos hacia lo alto, al tiempo que la pequeña autora incorpora un símbolo de manifestación gozosa como es el arcoíris. Este símbolo que suelen incorporar algunos escolares no es producto de un aprendizaje, caso del corazón, sino que los plasman de forma natural y espontánea. Por otro lado, la forma de trazar este elemento celeste es cerrándose sobre toda la familia, como signo de unidad y protección de todos los miembros.

Dibujo 9. A medida que se crece, los sentimientos y emociones se van haciendo más complejos, manteniendo un cierto paralelismo con los avances en los procesos cognitivos de los escolares. Sentimientos positivos y negativos empiezan a entrelazarse formando una compleja y tupida red, lo que nos lleva a pensar que la felicidad también se construye con la superación de los sentimientos negativos que también portamos. Esta es la razón por la que muestre el dibujo de una niña de 7 años, quien, al pedir en la clase que dibujaran a la familia, nos entregó esta escena en la que representa, en primer lugar, a su hermano pequeño y, después, a ella misma, de modo que lo protege cariñosamente, superando ciertos celos que se suelen dar de modo natural entre los hermanos.

Dibujo 10. Tal como se ha apuntado, los sentimientos y emociones no se dan de manera aislada, ya que conforman una especie de red emocional inserta en los seres humanos. Uno de los sentimientos positivos, muy conectado con el de la felicidad, es el de pertenencia, es decir, saber que se forma parte de un grupo o de una colectividad con fuertes raíces. Es lo que manifiesta esta niña de 8 años, que al dibujar a la familia ha incorporado no solo a su hermana y a sus padres, sino también a las generaciones precedentes, caso de su abuelo y abuelas. Como detalle, la pequeña no olvida de poner encima de un mueble un cuadro con una foto de su abuelo materno que había fallecido, completando de este modo ese grupo familiar que arropa simbólica y emocionalmente a la autora.

Para cerrar esta segunda entrega del estudio del desarrollo a través del dibujo de la familia, quisiera indicar que son muchas las emociones y sentimientos positivos que configuran al ser humano. En la tercera entrega cerraremos hablando de la autoestima, la confianza, la seguridad, la identidad de género y la creatividad, que son componentes esenciales para construir una personalidad sólida.

0 comentarios:

Publicar un comentario